Al caer la tarde, Amelia se encontraba de regreso en la mansión con los nervios a flor de piel, ¿La amaba? ¿Realmente Alessandro de Luca la amaba? Se alistó para la cena con un vestido sencillo pero elegante, cuidando que su aspecto no levantara ninguna sospecha en la casa.
Cuando estuvo lista, caminó por los pasillos con absoluto sigilo, evitando la entrada principal donde sabía que su hermano solía estar a esa hora. Decidida a mantener el encuentro en secreto, Amelia salió con cautela por la