CAPÍTULO 96 — Lourdes
Lourdes estaba en la jefatura desde hacía horas.
No se había movido de ahí porque no podía. Porque sentía que, si se iba, si dejaba ese espacio, algo se iba a escapar de sus manos. Su padre seguiría internado unos días más, eso lo sabía, y ese pensamiento le martillaba la cabeza como un recordatorio constante de por qué estaba ahí, de qué lado estaba parada.
Tenía los brazos cruzados con tanta fuerza que le dolían los hombros.
No era una postura defensiva. Lourdes era a