Capítulo 215— El enfrentamiento
Mía habló sin que le temblara la voz:
—¿Por qué no llegaste a la hora acordada?
Cristian se quedó quieto. No por la pregunta, sino por el tono de voz que uso. Mía nunca preguntaba así. Esta vez no estaba esperando una explicación; lo estaba ejecutando.
Él dio un paso, todavía con Luz en brazos.
—Mía, yo…
—Ah, ya sé —lo cortó ella—. Estabas ocupado con cosas más importantes.
No había lágrimas, solo una contención feroz. Era una Mía distinta: fría, dur