Capítulo 213— La luz después de la tormenta
Mía entró a su cuarto en silencio, pero su corazón gritaba de alegría.
Al acercarse a la cuna, notó que Luz se movía inquieta; necesitaba un cambio de pañal para poder descansar tranquila. Mientras la limpiaba con delicadeza, Mía se sentía renovada, como si el aire que respiraba fuera más puro. Aún sentía el eco de los besos de Cristian sobre su piel, un fuego dulce que había deseado recuperar durante noches enteras de soledad.
Estaba decidida: l