(Clara)
—Una cita, es lo único que le he pedido a las noches que he pasado en soledad. Una noche contigo para demostrarte lo mucho que vales. —dijo Lucio, todavía con la voz amable y ronca a la vez. —Nadie debió quitarte tu amor propio, eras y siempre serás una mujer brillante.
Las lágrimas salían de mi rostro. La decepción se mezclaba con la impotencia, porque los recuerdos venían a mi mente como fotografías tan vivas. Él me había hecho la mujer más feliz del mundo por mucho tiempo, cuando tuv