Mundo de ficçãoIniciar sessãoYa han pasado dos meses desde mi última conversación con él. Doy gracias a Dios que me ha dado mi espacio. Él cumplió su palabra. Ya no tengo hombres vigilando cada movimiento que hago, no puedo negar que ahora me siento más libre.
Sólo nos vemos a veces por los pasillos de la casa, nos saludamos y seguimos nuestro camino.
He seguido con mis clases de tiro y mis ejercicios. Gimena me pidió que le enseñara a bailar, a bailar twerking y a bailar en el tubo, pronto es su aniversario







