«Somos tus hijos»
Matías levantó las manos, gesticulando en su lenguaje de señas.
—Maty dice que somos tus hijos, mami, ¿no nos quieres? —traducía Mateo con una voz dulce, pero sus ojos reflejaban un abismo de tristeza que Roma no pudo ignorar.
El aire en la habitación se volvió denso.
Roma sintió que algo en su pecho se quebraba, sus ojos se abrieron enormemente al mirar a los gemelos, y por un instante creyó ver a Benjamín en ellos: la misma expresión inocente, la misma forma de inclinar la ca