Veinticinco.
Anastasia tembló desde su asiento, sin la compañía de Erick era la única que tenía que seguir recibiendo las malas noticias.
Había sido mandada llamar por la directora del orfanato donde residía Andrés al poco tiempo de que el escándalo inició, estando en pleno apogeo, podía hacerse una idea sobre qué trataba, sin embargo, tenía miedo, sobretodo cuando la cara rabiosa de la directora del orfanato la escaneaban como si fuera una cucaracha a la cual debían pisar.
— S-señora por favor, todo se tra