Escucho pasos y voces. El resplandor del sol me golpea la cara, y me remuevo con fastidio. Me doy la vuelta, queriendo dormir un poco más, pero entonces siento la piel suave y desnuda de alguien más a mi lado.
Abro los ojos de golpe y me encuentro con el rostro relajado de Evander sobre la almohada. Tiene los ojos cerrados y duerme plácidamente mientras me abraza.
El sueño se me esfuma como si me hubieran dado una bofetada. Los recuerdos de anoche regresan uno tras otro: fue intenso, salvaje, l