—¿Qué me estás diciendo?
El batido se me va por el camino equivocado y casi lo escupo por la nariz al escuchar lo que Iris acaba de soltar sobre mi nuevo jefe.
—Lo siento, con tantas cosas en la cabeza ahora que volviste, se me pasó por completo —se rasca la nuca con frustración—. Dios, hay demasiados detalles que tengo que recordarte para que no metas la pata.
—¡Pero este era el más importante!
—Sí, sí, bueno. Pero ya está. El punto es que Evander y tú se odian a muerte, nunca te cayó bien —lo