POV: Cole Harrington
Jamás pensé que volvería a pisar este lugar. Detesto con cada fibra de mi ser tener que ver el rostro de las mujeres que destruyeron mi vida, pero algo en mí siente que esto podría alimentar, aunque sea un poco, la inquieta satisfacción de mi alma rota.
El doctor Ortega —con unas ojeras tan profundas que parece no haber dormido en días— me guía por las lúgubres instalaciones del psiquiátrico. El ambiente es frío, desolador. Las paredes, de un blanco enfermizo, me provocan