Finalmente, Sander decidió conservar el enorme mural. Todas sus demás obras se vendieron, y por esa le ofrecieron un buen precio, pero él no quiso venderla.
Bajo sus precisas ordenes y supervisión, los trabajadores de la hacienda montaron la obra en una de las paredes de su habitación y para celebrar su gran excito, él y Sandro decidieron llevar a Catalina a una especie de luna de miel y aniversario de bodas al mismo hotel y a la misma suite a la que habían ido después de la boda, hacía ya más