Cuando Oliver regresó a su casa esa noche, lo último que esperaba era encontrarse a Anastasia en su habitación.
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó sorprendido y disgustado de que se hubiera tomado el atrevimiento de invadir su espacio sin su autorización.
—Aún conservo la llave —alzó el objeto en su mano derecha como única explicación.
—Eso no responde a mi pregunta. ¿Qué estás haciendo aquí? —repitió con irritación en su voz.
—He venido para solucionar lo nuestro —contexto en un tono bajo, d