—Señorita, no sé si haya sido buena idea venir. La colina es muy empinada y usted no puede forzar demasiado la pierna —se preocupó Emily, al ver el trayecto que faltaba para llegar hasta la tumba de su hermana.
Adhara había insistido mucho en hacer esta visita, para ella era importante tener un momento a solas con Adriana, hablarle, contarle lo que le aquejaba y lo que le hacía doler el corazón últimamente.
Nada le había salido como lo había planeado. Los culpables resultaron no serlo, y la just