“¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar?”, las palabras de Esteban seguían repitiéndose en su mente.
La verdad era que había llegado demasiado lejos como para retractarse, estaba en esto hasta el final, hasta que Oliver recibiera el castigo que merecía, así que…
—Adriana —esa inconfundible voz llegó a sus oídos, al tiempo en que se abría la puerta de su recámara.
Adhara se sentó rápidamente en la cama y se cubrió con la manta, mientras veía como Oliver irrumpía nuevamente en su habitación. A p