26. Tensiones en el Baño Real
Al día siguiente
La claridad de un nuevo día se filtraba a través de los amplios ventanales de la habitación, acariciando suavemente el rostro de Aelina. Sus párpados se abrieron con lentitud, revelando unos hermosos ojos azulados que parpadearon desorientados. Por un instante, su mente permaneció atrapada entre el mundo del futuro y su nueva realidad, creyendo que todo lo vivido no había sido más que una ensoñación. Sin embargo, al contemplar el techo abovedado adornado con intrincados diseños,