196. Sombras de ayer, luces de hoy
Con el paso de las horas, la fiesta de bienvenida en honor a la princesa Aelina y su esposo, el príncipe lobo Valdimir, alcanzaba su punto más alto. El gran salón del palacio real rebosaba de vida y esplendor, transformado en un escenario digno de las más grandiosas celebraciones. Las paredes, revestidas de tapices dorados y cortinajes de las mejores telas del reino, reflejaban la luz de cientos de velas que danzaban al ritmo de la música.
Los acordes melodiosos de una orquesta de instrumentos d