158. La cena antes del viaje
A pesar de todo, la confusión se dibujaba en cada línea del rostro de Nikolai mientras procesaba la situación en la que se encontraba. Más desconcertado que nunca, simplemente aceptó todo principalmente porque decidió ceder ante la curiosidad que lo carcomía por dentro. Esta misma curiosidad, mezclada con una cautelosa resignación, lo impulsó a cooperar con los guardias que lo escoltaban.
Mientras caminaba por los pasillos del palacio, aquellos pasillos que otros tiempos recorría con la segurida