146. Traición y Revelación
El silencio en la sala del trono se volvió opresivo, lleno de una energía siniestra que parecía emanar de Valdimir. Sus ojos, del color como el ámbar líquido, se posaron en su hermana Irina con una frialdad que heló la sangre de Erik. El rostro del Rey Lobo se endureció, transformándose con una expresión que mostraba una determinación implacable.
Con un movimiento fluido y letal, Valdimir extendió su mano hacia Irina, la intención asesina era clara en cada línea de su cuerpo. Cuando él hizo eso,