121. Pasado y Futuro Entrelazados
Con pasos lentos y miradas llenas de anticipación, se acercaron a la cama como si fuera un altar sagrado, pero no se acostaron, todavía. Sus cuerpos, tensos por el deseo ya no podían contenerse más, por eso, ahí en ese lugar se fundieron en un abrazo apasionado sin dejar de besarse.
Esta vez, sus movimientos no estaban impregnados de la habitual desesperación. Cada gesto, cada caricia, parecía deliberadamente pausada, como si quisieran grabar en su memoria cada instante de intimidad. Valdimir de