Serena pensó que, si algún día se quedaba sin dinero, vieja y con la belleza marchita, y ya no le ofrecían papeles... bien podría trabajar de empleada doméstica para alguna familia rica.
Si tenía suerte y su jefe era como Esteban, incluso podría viajar al extranjero dos veces al año.
Usó su huella para abrir la puerta.
Tal como imaginaba, la casa estaba completamente a oscuras.
Encendió las luces.
Esteban no estaba en casa ese día.
Después de todo, como buen CEO, tenía más de una residencia.
Y