Serena miró a su alrededor y preguntó a Esteban con curiosidad:
— ¿Este hospital solo atendía a miembros de la familia Ruiz? ¿No venía gente de fuera? — inquirió.
Esteban respondió con frialdad:
— Sí.
Mientras ambos caminaban, el Viejo Señor Ruiz aún dormía. Esteban entró a hablar con el médico, y Serena, aburrida, salió a tomar un poco de aire.
La familia Ruiz tenía una herencia tan profunda que se notaba en cada detalle. Los jardines del hospital estaban impecables; incluso en pleno verano, n