Escucharon la puerta de la habitación, al ser golpeada, Enrique se escondió en el closet y Jerónimo respiró profundo.
Abrió la puerta y Jorge entró.
—¿Cómo estás?
Jorge notó la actitud extraña de su padre, pero no se alertó de nada, en seguida.
—Estoy bien, hijo.
—Mariza me dijo que estuviste en casa, mira padre, ahora no es un buen momento para reanudar que nos veamos, menos ahora que sé sobre qué Mónica es tu hija, la verdad, todo esto me causa asco, Mónica llegó muy lejos en una absurda venga