Mariza rompió el beso, sintió la mirada tierna de Jorge sobre ella.
—¿Qué haces?
—Besarte, amarte, eso es lo que quiero.
—No vuelvas a hacerlo.
—¿Por qué? No dijiste que debíamos fingir.
Mariza hundió la mirada.
Jerónimo pidió la atención de todos.
La gente se levantó y puso atención.
—Quiero decirles que mi pequeña Amaranta, que hoy está de cumpleaños, ha sido como mi pequeña hija, mi amada hija.
Los ojos de Silvia miraron con rabia y Mónica tenìa los puños apretados de rabia.
—Hoy, mi adorada