No sé cuánto tiempo pasa hasta que despierto.
Me quedo acostada mirando el techo de la habitación y todos los recuerdos de lo sucedido esta mañana me invaden.
Parpadeo cuando nuevas lágrimas me asaltan.
Y, odio un poco más al nefasto hombre con el que me toco casarme.
Miro mi mano que vende a causa del dolor y me siento en la cama.
Miro alrededor peor no hay rastros de Ares, así que me pongo de pie y me meto al baño rápidamente y me alivio.
Cuando me detengo frente al lavado no puedo dejar de m