— Bien. ¿Van a decirme que se traen entre manos? — cuestiona Ares, esa misma noche.
Estoy recostada sobre el pecho de Cillian que está en el sofá.
— Verás, he decidido reforzar algunas medidas de seguridad— comienza Cillian, haciéndome rodar los ojos.
Ares frunce el ceño.
— Pero, estamos bien. No hay necesidad de hacer reforzar las medidas.
— Eso mismo opino yo—secundo— Yo creo que estamos bien.
— Los últimos acontecimientos han cambiado la situación.
Resoplo y al mismo tiempo oculto una sonris