CILLIAN POV.
—¿Dónde está? —gruño al hombre que tengo a mis pies.
Grita y lloriquea como un cerdo, al tiempo que sangra.
Hemos dado con una segunda casa, que sirve de laboratorio y logramos atrapar a uno de sus principales encargados.
Me inclino y lo tomo del rostro.
—Habla o te corto la lengua—siseo. Miro su mano con diversión—Ya tengo dos de tus dedos, no querrás también perder otra parte de tu cuerpo. ¿¡Donde está!?
—¡No lo sé! —dice.
—Rick.
Este, da un paso al frente.
—¡Espere! —dice levant