—¿Qué piensas hacer?
La pregunta viene de Jojo, que me mira mientras está sentada en la esquina de la cama.
—Ayer hablé con Cillian.
—¿Y?
Ella abre los ojos.
—Tengo que reconocer que, ambos estamos mal—digo—siento que todo se escapa como agua entre nuestros dedos.
—Entiendo—asiente—la pregunta es, ¿Qué vas a hacer?
¡Entonces, lárgate! ¡Lárgate de una puta vez! Y, deja de alargar esta maldita agonía en la que estoy.
Las palabras de Cillian se repitan en mi cabeza una y otra vez.
¿De verdad soy c