Apenas, soy consciente de las voces.
Me llevo la mano a la cabeza y frunzo el ceño cuando toco algo húmedo.
—Helena.
—¿Sí? —susurro
—Abre los ojos para mí. ¿Sí?
Lo hago. Con lentitud abro los ojos y me encuentro debajo de Cillian.
¿Debajo?
Sus ojos están encendidos con ira.
—¿Qué paso?
—Nos embistieron en un alto. Te acabo de sacar de la camioneta—gruñe.
Miro a un lado para darme cuenta de que estamos sobre el pavimento.
—Cillian.
—No te muevas de aquí—sisea antes de ponerse e