Me coloco la última horquilla en el cabello dejándolo en un recogido algo desordenado. Mi vestido azul oscuro de corte griego es fresco para el cálido clima.
Mi mirada se dirige a él chupetón que Cillian dejó en mi hombro ayer en la tarde en la piscina.
—La carne es débil y el corazón, un pendejo—susurro disgustada conmigo.
Después de nuestro tórrido encuentro, salí de la piscina como alma que lleva el diablo, y me encerré en la habitación. No vi a Cillian después de eso. Intento entrar cuando