Cuatro meses después.
—Esto debe ser una maldita broma —susurro mentira lucho contra mi sujetador que al parecer ya no me queda.
Maldigo y con resignación lo hago a un lado.
Mi vientre está más abultado y estoy en la semana veinte. Así que aún tenemos un camino que recorrer.
Los mareos han cesado, pero apareció la acidez y mis pechos comenzaron a crecer y al parecer les faltan un poco más, además de otras dolencias.
Resoplo.
Con resignación voy al cajón, tomo un sostén deportivo y una de las ca