Una semana después, de que se fue la abuela Martina.
Sandra recibió la llamada de Tomás, el abogado.
—Buenos días, señorita. ¿Cómo está toda su familia?—preguntó el abogado Tomás, hablando con afecto a la nieta de su clienta.
—Buenos días, Don Tomás. Las cosas están volviendo a tomar su curso —agregó Sandra en un tono suave. —Mi primo Eduard sigue trabajando en la empresa, mientras que León está en la universidad. Mi papá, Víctor, y yo nos ocupamos de cuidar a mi mamá, Valeria, que ha esta