Capítulo 29. Solo déjame protegerte.
— Parece que has olvidado las cosas que te enseñe en el pasado, ya no sabes respetar, tal vez deberías venir a casa con nosotros por unos días para darte una lección. — Dijo Oliver con su voz llena de peligro y Aria se estremeció.
A pesar de que al estar durmiendo con Lucien ya no le acechaban esas terribles pesadillas de los días en que era castigada, cada vez que recordaba esos momentos seguía causándole terror. Su cuerpo no pudo evitar temblar y sus ojos comenzaron a cristalizarse al ver la