Una dulce esposa para el Mafioso. Capítulo 21. No tendría contemplación.
— Bienvenida de nuevo a casa mi amor. — Espetó Jacob mirándola sin dejar de sonreír y tomándola de la mano, mientras caminaban a la puerta de la casa, estaba muy feliz porque ella por fin estaba recuperada y hoy volvía a casa, como él había estado anhelando.
— Gracias. — Susurró Mia, mientras sus mejillas se ruborizaban, aún no se acostumbraba a lo cariñoso que él era y la forma en que la llamaba, pero le encantaba y su corazón no dejaba de latir emocionado cada vez que él le decía así.
Jacob