MADDISON
Una locura, eso es a lo que me sabe cada que miro a Levi, hablando con los socios de manera alegre, como si nada hubiera pasado, como si lo que está pasando fuera cosa de la nada, lo veo a través del cristal de la ventana de su oficina, donde me pidió que lo esperara, cuando la puerta se abre.
—Debes estar contenta con lo que acaba de pasar —dice Romina.
Sus ojos están llorosos, aunque hay rabia en ellos.
—No sé de lo que hablas —arguyo molesta—. No me esperaba esto.
—¡Por favor, s