HARLEY
Cuando esas simples palabras brotan de la garganta de Dylan, la respiración se me acelera y el aire se me atasca en los pulmones, comprimiéndolos. Siento que nada de lo que he hecho ha servido hasta ahora, frunzo el ceño, intento soltarme de su agarre, sin embargo, obtengo el mismo resultado.
—Déjame ir —logro balbucear.
La lengua la siento adormecida.
—¿Por qué bebes? Nunca lo haces, mucho menos cuando tienes guardia, no regresaste al trabajo, ¿por esto? —me sigue hablando como si fu