GLYNDON
La mirada de Hunter no me agrada, me aterra, una parte de mí le tiene demasiado miedo, pero otra… solo siente el imperioso deseo de que me bese, haber aceptado mis pensamientos y sentimientos sobre él, ha sido un enorme paso, uno que nunca creí estar dispuesta a dar, mucho menos por alguien como él. El aire se me atasca en la garganta, cada una de las fibras de mi piel se eriza, trago duro al tratar de poner toda la distancia posible entre los dos.
—¿Acaso no te enseñaron a no escuchar