Capítulo 31
Violeta San Marino
Limpio con cuidado las lágrimas de sus ojos y le regaló una sonrisa reconfortante. No sé qué tiempo habrá pasado desde que mi familia llegó, pero al sentir unos suaves golpes en la puerta; todos los bellos de mi cuerpo se erizaron. Había olvidado por completo que Ades venía para aquí y en vez de pasarle un mensaje para que no viniera, no lo hice.
Siento los nervios a flor de piel y todos me miran atentamente esperando a que yo abra la puerta, solamente espero que