La mañana de la reunión llegó con una mezcla de ansiedad y anticipación que envolvía a Brenda como una segunda piel. Después de un largo día en la agencia de adopción, donde había recolectado fragmentos de su historia, ahora se enfrentaba a la posibilidad de conocer a sus verdaderos padres. Mientras se miraba en el espejo, podía ver la emoción brillar en sus ojos, pero también la sombra del miedo.
—¿Estás lista? —preguntó Damián, asomándose en la puerta de su habitación. Su presencia era como u