Jasmine entendió lo que Julieta estaba pensando.
—Julieta, iré contigo.
Julieta habría querido irse de una vez, pero al mirar afuera, vio que estaba casi oscuro. Si quería llegar a Villa Guadaira, tendría que manejar dos horas como mínimo.
Estaba dudando cuando Jasmine tomó la palabra.
—Ya es tarde, hagámoslo mañana. Si se hubiera escapado, lo habría hecho hace mucho tiempo. No importa si esperamos una noche más.
Julieta también pensaba que tenía razón. Asintió.
—De acuerdo, entonces me marcho.