Capítulo95
—¡Cuidado!

Justo después de pronunciar estas palabras, una figura se abalanzó sobre Julieta y la abrazó. Las dos rodaron hasta el borde de la carretera. Inmediatamente después se escuchó el ruido áspero de los frenos. El camionero asomó la cabeza y maldijo:

—¡¿Si tienes ojos por qué no los usas?!

Julieta levantó la vista y se espabiló. Fue entonces cuando se dio cuenta de quién era la persona que la había salvado. Sus ojos se abrieron de par en par, sorprendida.

—¿Tú?

Ella no resultó herida, per
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