Julieta casi se sintió sofocada por el beso, y todo su cuerpo se debilitó en los brazos de Leandro.
De repente, escuchó la voz baja y ronca de Leandro diciendo:
—Julieta, Julieta...
La voz fue como un hechizo mágico que despertó a Julieta al instante.
¿Qué estaba pasando?
Empujó a Leandro y dijo:
—Señor Cisneros, soy Fénix, ¡no Julieta! ¡Te has equivocado de persona!
Leandro hizo una pausa por un momento. Luego extendió la mano para sostener su rostro, murmurando:
—No me he equivocado.
Con eso,