Los latidos del corazón de Julieta se aceleraron. Estaba preocupada de que Leandro pudiera ver algo que no debía.
Observó cómo Leandro hojeaba las páginas y, de repente, se detuvo en una página en particular. Después de un momento, cerró bruscamente el diario, lo arrojó con fuerza al suelo y preguntó en un tono frío:
—Julieta, ¿te acostaste con Jorge?
Esta pregunta dejó a Julieta desconcertada.
Casi todo lo que escribía en su diario se refería a sus pensamientos de adolescencia, y la mayor parte