La mano de Leandro no logró sostener a Julieta. Intentó liberarse de Dalila para salvarla, pero esta última le sujetaba con tanta fuerza que no podía moverse en absoluto.
Al ver que Julieta caía, Leandro tiró violentamente de Dalila y la lanzó lejos. Luego corrió hacia el borde de la azotea para agarrar la mano de Julieta.
Sin embargo, era demasiado tarde.
Sus dedos casi se rozaron, igual que su amor, que finalmente se perdió.
—¡Julieta! —gritó Leandro.
Los ojos inexpresivos de Leandro finalment