—Julieta, ¿qué estás haciendo? ¿Estás loca? —Natalia miró fijamente a Julieta. Parecía que se la iba a comer.
La señora Jiménez las miró a las dos con sospecha.
—¿Qué está pasando aquí?
—Umm… —Mirando los restos en el suelo, Julieta dijo—: Señora Jiménez, no se lo puede comer.
Al oír esto, la tez de Natalia cambió.
—Julieta, ¿qué estás hablando? Es sólo pasta de sésamo, ¿por qué no puede comerla mi madre?
—Sí, Julieta, ¿no puedo comer pasta de sésamo? —preguntó también la señora Jiménez sin ent