—¡Basura! No tienes el derecho de maldecir a Julieta.
Cuando Jasmine terminó de hablar, aprovechó que Leandro aún no había reaccionado y jalo rápidamente a Julieta para que corrieran.
Julieta seguía un poco fuera de sí hasta que llegó al auto.
Jasmine acababa de abofetear a Leandro delante de mucha gente. Ella sabía que el carácter de Jasmine era franco y audaz, pero no esperaba que lo fuera tanto. A Leandro le importaba mucho la dignidad y esto sin duda tocaba directamente su punto más sensibl