El hombre al otro lado de la llamada estaba un poco impaciente y su tono se tornaba cada vez más agresivo e indiferente:
—Julieta, ¿has olvidado cuál es tu lugar?
—No lo he olvidado. No me atrevería jamás a olvidarlo.
—¡Julieta!
Pero Julieta no tenía ánimos para lidiar con Leandro, así que directamente colgó e incluso apagó su celular.
Ismael se quedó perplejo y preguntó:
—¿Leandro?
—¡Mmm…!
—¿Te está causando problemas de nuevo? ¿Qué te parece si nos salteamos la cena y te llevo ahora mismo a c