Ismael miró Julieta con gran preocupación, y preguntó:
—¿Tienes hambre? ¿Quieres comer algo antes de regresar?
Al momento de decirlo, recordó que don Camilo estaba muerto y sintió que había dicho algo malo, por lo que añadió:
—Bueno, si es que aún tienes ganas de comer…
Julieta lo miró y forzó una sonrisa triste acompañada de lágrimas:
—Sí, eso lo puedo hacer. Vamos a comer.
Inesperadamente, Ismael se quedó atónito:
—Bien.
Julieta se secó las lágrimas, al mismo tiempo que le dijo:
—¿Quieres sabe