En la antigua mansión Rosales, ya habían pasado un par de horas y nadie había venido a buscarla. Julieta presintió que tal vez Leandro no la estaba buscando esta vez.
Es que... con Dalila a su lado, ¿cómo iba a tener tiempo para preocuparse por ella?
La verdad, no estaba del todo segura si quería que Leandro la encontrara o no.
Así que empezó a dar vueltas por la mansión. Muchos recuerdos le vinieron encima. Algunos felices, otros tristes, y pensó: “Qué lindo sería que papá estuviera aquí...”. D