CAPÍTULO 11 El cuerpo recuerda
Salieron del bar y Eva no le permitió acercarse al auto.
Agustín caminaba a su lado con la camisa un poco desordenada, la mirada turbia y esa tristeza pesada que no se le iba de los hombros. No estaba completamente borracho, no tanto como aquella primera vez en que ella también había tenido que ayudarlo, pero sí lo suficiente como para que no pudiera manejar.
Cuando él buscó las llaves en el bolsillo, Eva se adelantó y se las quitó.
—No vas a manejar así.
Agus